Into the wild

So we have officially entered vacation mode, we have no idea what day we are living in. The only reason we don’t miss any flights is because the people around us can tell us what day it is. It feels really good, although a bit strange at times. It also makes us not really think about the blog that much. Also we have been at top speed almost all the time. So, what has happened since the last time, well we explored Seattle a bit more, and although we’re not very fond of American cities Seattle is quite nice. We went to the space needle (we didn’t go up because it was $20!!) but the space surrounding it was very nice. It was surrounded by different statues and artwork. Right next to it was the Chihuly garden and glass exposition which looked amazing, we didn’t go in but you could see some things from the outside that looked incredible. A little bit further was the EMP museum, and Katerina just died a little by the beautiful building, it was designed by Frank Gehry and since Katerina always has wanted to go to see the Guggenheim in Bilbao and never went, this was a super nice surprise. Plus, one part of the building was purple! Even better than the Guggenheim. There is even a monorail that goes through the museum so you really feel like you’re in some old futuristic movie or cartoon.

Fernando took us on a weekend road trip in to the wilderness, he wanted to make sure that we had a true American experience. We started off going to Walmart in the middle of the night to buy food and ammunition. Walmart is a strange place, it is a super big super market open 24 hours that has everything, and of course everything is family pack and super big. But at the same time it is a bit sad, it really lives up to the prejudice that American people only eat ready-made food, because the fresh produce section was so sad, it looked like all the vegetables wanted to be killed weeks ago.. Anyways, we got our things and kept going. When we were closing in on our goal Fernando decided it was time to creep us out and put on some good music, if you like, google The National Lights, and imagine that you are travelling along a dark road in the middle of the woods, not knowing exactly where you’re going, and listening to that music… Since I (Katerina) has been afraid of the dark it was not the most pleasant experience, haha. You can listen to the album here. We arrived at night and went straight to sleep.

The next morning we woke up to sun and an incredible landscape. We were staying at Mother Wellington’s house close to the Cascade Mountains which had amazing views of the mountains. Fernando took us for breakfast at a real American small town diner, which really looks like in the movies. We ate a huge omelette and a burger for breakfast, because ‘Murica, that’s why. Then we drove into the woods and went hiking to Fernando’s secret spot. Having the National Lights music in the back of our minds still, we were a bit hesitant at first when he took out the machete and led us in to the deep woods. But luckily for us he just took us to a cliff with gorgeous views over a waterfall and a glacier. And right then and there he taught us about gun safety and how to shoot. Victor has always been interested in fire arms, and since we were in Washington with Fernando who has a lot of experience he reaaaally wanted to try it. Katerina wasn’t very happy about it at first, honestly she was quite against it, but you have to take advantage of the opportunity right? So Fernando instructed us carefully, and we tried it. It turns out that Katerina is a natural, and hit the exact same target twice! And of course she loved it. During our visit to the mountains we had four meals and three of them included hamburgers, the first thing we did when we got back to the city was to cook some salmon and lots of vegetables, our bodies were craving healthy food!

The last days in Seattle were crazy: we got to meet Fernando’s friend “Ignacio Naranjo de la Torre”, of whom we had heard tales since Japan, and things got wild. We went to the Crab Pot and had an Alaskan feast: hammering crabs and things on the table, dipping it in sauces, it was just delicious!! So worth the money! And while on the subject of money, we are not at all used to the prices here, they’re normally presented without taxes, even in normal stores. You see the prices on the shelves, make your calculations and then you get to register and all of a sudden it’s much more expensive.

The day before leaving we had Peruvian dinner (ceviche) with Fernando’s mom and Papa Matt, and in the middle of it all two of Fernando’s friends who were on a road trip show up, one of whom we actually met in Japan. And the day of actually leaving we went back for more clam chowder, and then we almost cried when we had to get the train to the airport. It’s a good thing we have a layover in Seattle before going to Asia, so we get to see our little crazy Fernando again.

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EMP museum

EMP museum

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Mother Wellington's house

Mother Wellington’s house

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The Birdsview brewery

The Birdsview brewery

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Hemos entrado oficialmente en modo de vacaciones, no tenemos ni idea de en qué día estamos. La única razón por la que no perdemos ningún vuelo es porque la gente nos avisa. Está muy bien  la verdad, aunque un poco raro a veces. También hace que no pensemos mucho en el blog. Además hemos estado haciendo cosas constantemente. Así pues, qué ha pasado desde la última vez? Hemos explorado Seattle un poco más.  Aunque las ciudades americanas no nos están gustando mucho Seattle no está nada mal. Fuimos al Space needle (no subimos porque eran $20!!) pero los alrededores eran muy chulos. Estaba rodeado de estatuas y piezas de arte. Justo al lado está el museo-jardín Chihuly que alberga una exposición de vidrio. No entramos pero se veían piezas desde fuera que parecían impresionantes. Un poco más allá hay el EMP Museum, y Katerina tuvo un mini-infarto al ver la arquitectura del edificio. Diseñado por Frank Gehry, el mismo arquitecto que diseñó el Guggenheim de Bilbao. Katerina siempre ha querido ir a verlo, así que fue una sorpresa increíble para ella. Además, parte de este edificio es lila! Mejor que Guggenheim. Hay incluso un monorraíl que atraviesa parte del museo, lo que da una sensación de estar en una vieja película futurista.

Fernando nos llevó de excursión a las montañas, quería que viésemos un pedazo de la América de verdad. El viaje comenzó con una parada en Walmart en mitad de la noche para comprar comida y munición. Sí, munición. Walmart es un lugar extraño, es un supermercado inmenso abierto las 24h en el que se puede comprar literalmente de todo, y en el que por supuesto todo viene en envases enormes y packs tamaño familiar. A la vez es un lugar triste que hace honor al estereotipo de que los americanos sólo comen comida precocinada, ya que la sección de productos frescos parecía el lugar donde las verduras van a morir… En fin, cogimos lo que habíamos venido a buscar y continuamos nuestro camino. Fue entonces cuando Fernando decidió regalarnos con uno de sus grupos favoritos, The National Lights. Adelante, buscadlo en google. La primera impresión es que es un grupo de folk americano, muy melódico… hasta que de repente empiezas a escuchar las letras y te das cuenta dde que habla de asesinatos, de esconder cuerpos en el agua, y demás lindezas. Es un experimento musical muy interesante en realidad, un contraste emocional de la música y las letras, pero ahora imaginaos estar conduciendo de noche por una carretera oscura en medio del bosque, sin saber a dónde vas, y escuchando esa música… mal rollete. Katerina tenía miedo de la oscuridad de pequeña y la experiencia no fue de lo más placentero para ella, jeje. Podéis escuchar el álbum aquí.

A la mañana siguiente nos despertamos frente a un paisaje impresionante. Nos quedábamos en casa de Mother Wellington, a los pies de las montañas Cascade y con unas vistas espectaculares de las montañas. Nos llevaron a desayunar a un auténtico bar de pueblo americano, igual que en las películas. Pedimos una hamburguesa y una tortilla enorme, todo muy sano, y luego cogimos el coche y nos fuimos a las montañas. Fernando nos llevó a su lugar secreto. Con National Lights todavía en la cabeza (en serio, escuchadlo, la verdad que engancha!) no nos fiamos mucho cuando sacó el machete y nos guió hacia el corazón del bosque, pero al final resultó ser un saliente desde el cual se tiene una vista impresionante de una cascada. Y fue ahí, disfrutando de la naturaleza, cuando Fernando procedió a explicarnos las normas de seguridad para el uso de las armas de fuego. A Víctor siempre le han interesado las armas en general, y estando en los USA con Fernando, quien es exmilitar y tiene mucha experiencia con armas de fuego, no podía dejar pasar la oportunidad de probar. Katerina no estaba entusiasmada con la idea, más bien al contrario en realidad, pero estando ahí se ató la manta a la cabeza y decidió probar ella también. Así pues, Fernando nos instruyó cuidadosamente y nos pusimos a disparar… y resultó que Katerina tiene un talento natural, llegado a acertar dos veces exactamente en el ismo punto! Y por supuesto le encantó.

Durante los dos días en las montañas comimos hambuguesa en 3 de 4 de las comidas que hicimos, así que lo primero que hicimos al volver a Seattle fue cocinar un saludable salmón al horno con muchas verduritas.

Los últimos días en Seattle fueron bastante locos. Conocimos por fin al mejor amigo de Fernando, “Ignacio Naranjo de la Torre”, de quien habíamos oído historias salvajes… Y no decepcionó. Fuimos a comer a un sitio llamado The Crab Pot y pedimos un surtido d cangrejo servido encima de la mesa y que se come dándole martillazos para sacarle la carne. Divertido y delicioso!

El día antes de irnos a San Francisco la mamá de Fernando nos sorprendió con una cena peruana sorpresa en casa a base de Ceviche (riquísimo!) y en medio de todo ello también se dejaron caer de visita unos amigos de Fernando de la Navy que venían conduciendo desde SF, a uno de los cuales lo habíamos conocido también nosotros en Japón. El último día fuimos todos juntos a comer Clam Chowder de nuevo y después casi saltan las lágrimas al coger el tren hacia el aeropuerto. Menos mal que hacemos noche en Seattle en nuestro camino hacia Asia y podremos ver a Fernando un poco más.

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